sábado, 24 de octubre de 2015

Centrales de energía



Todos los días recibimos información sobre el tema “Energía”. 
Está asociada a la vida actual y las posibilidades de desarrollo de un país o de una región...
Existen historiadores que ven la evolución humana, como resultado de la lucha de los hombres por el control de la energía.
En la actualidad la energía eléctrica es la forma principalísima de generar, transmitir y usar energía en forma cotidiana.
Es muy escasa la energía eléctrica que se obtiene de las células fotovoltaicas. Y también muy reducida la que se obtiene originalmente de procesos electroquímicos.
Dejamos de lado los acumuladores o baterías porque reciben energía de otras fuentes.
Por tanto el 99,999% de la energía eléctrica que se produce en el mundo, se basa en lo que conocemos como los “Alternadores”.
Desde la época de Faraday (1791-1867) sabemos que cuando una (o muchas) espiras de alambre, rotan alrededor de un campo magnético se produce un tipo de corriente. La llamamos alterna, porque cada medio giro se enfrenta a sentidos opuestos del campo magnético creado por el imán.
Esta C.A. la podemos producir en el laboratorio dándole vueltas a un molinete.
Cuando un ciclista pone su dínamo rozando la cubierta de su rueda, utiliza el giro de la rueda para mover unas espiras que luego le darán luz a su lámpara.
Cuando el viento mueve las aspas de un molino, por un mecanismo interno se transmite ese giro a unas espiras que rotan en un campo magnético.
Cuando un río mueve las turbinas de la central, pasa lo mismo.
La enorme diferencia de estos 3 dispositivos, está radicada en la cantidad de energía suministrada en la unidad de tiempo, o sea en su potencia.
En muchos lugares no es posible tener una central hidroeléctrica; y las eólicas, si hay viento regularmente, tampoco ofrecen gran potencia.
Y ahí es donde asume total protagonismo el “vapor de agua”, porque un poco de agua, hay en todos lados.
Se trata de “calentar” una masa pequeña de agua, evaporarla y hacer que ese vapor provoque el movimiento de las famosas espiras.
Y allí aparecen las centrales de leña, de carbón, de gas, de gasoil, de full-oil, de materiales radiactivos, como el uranio o el plutonio. Estas últimas son las centrales nucleares.
Pero el objeto es siempre el mismo: “Mover las espiras dentro de un campo magnético” y para eso debemos calentar el agua para que se produzca vapor y éste mueva las turbinas.
El verdadero origen de todas nuestras energías es el sol y mientras no se apague, podremos hacer uso de algunas de ellas. Siempre que el consumo de otras, no nos haga desaparecer como especie.
Profe. 
P.D. Aquí tenéis una página con mucha y buena información.




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